Claves de la nueva Ley de Permisos Sectoriales: ¿Cómo impactará a los proyectos de inversión?

January 9, 2026
5 min read

Introducción

La conocida "permisología" ha sido identificada transversalmente como uno de los principales cuellos de botella para la inversión y el desarrollo económico en Chile. Proyectos mineros, energéticos y de infraestructura pueden pasar años entrampados en trámites burocráticos. Para hacer frente a esto, el nuevo proyecto de Ley Marco de Autorizaciones Sectoriales (Sistema Inteligente de Permisos) promete racionalizar y dar previsibilidad a las inversiones.

Certeza en los plazos y silencio administrativo

El corazón de esta nueva normativa es la creación de un sistema unificado que estandariza los procesos de más de 300 permisos sectoriales (no ambientales) otorgados por distintos servicios públicos (como SERNAGEOMIN, DGA, CONAF, entre otros). La ley busca establecer plazos máximos de tramitación exigibles. Además, se fortalecen figuras como el "silencio administrativo positivo" y negativo, otorgando certezas a los titulares cuando la administración excede los tiempos de revisión estipulados.

Proporcionalidad basada en el riesgo

Un cambio de paradigma fundamental es la incorporación de la proporcionalidad. El sistema clasificará los proyectos según su nivel de riesgo real. Así, aquellas obras o instalaciones de menor envergadura o bajo riesgo podrían eximirse de largos procesos de autorización, reemplazándolos por declaraciones juradas o avisos de inicio, permitiendo que el Estado concentre sus recursos en la revisión de los proyectos verdaderamente complejos.

Nuestra visión estratégica

Si bien esta ley busca agilizar la inversión, su implementación en los distintos servicios públicos tendrá un periodo de transición que requerirá un manejo legal muy cuidadoso. En Claussen & Velasco monitoreamos de cerca estas modificaciones para estructurar la tramitación de permisos de nuestros clientes de la manera más eficiente posible, aprovechando las nuevas herramientas de simplificación sin descuidar el rigor técnico que exigen los reguladores.